Confianza, sin R de Rubalcaba

“Aspirante se escribe con R”, así y de este modo se presenta Rubalcaba con otras tres palabras que dicen mucho de su mensaje de ayer en su presentación como candidato oficial, “escuchar, hacer, explicar” . Son tres palabras que  simplemente pueden carecer de más trascendencia pero que tras escuchar el discurso de Rubalcaba cobran un mayor sentido.

De su discurso se pueden extraer muchas conclusiones sobre la actitud del candidato, las formas y el modo de hacer de aquí en adelante, pero también se puede sacar mucha información respecto a propuestas y compromisos.

Se trató de un discurso directo, cercano, impecable en la oratoria, esa de la que ya muchos otros políticos adolecen en el panorama nacional, esa misma por la que a veces la falta esta cualidad inherente a un buen político lleva a alejar a la política de los ciudadanos.  Su mensaje fue en positivo, con propuestas directas y claras, nada confusas. Realista y con los pies en el suelo, algo que repitió y pidió a los militantes “no voy a prometer lo que no pueda realizar”. Evitó las comparaciones y alusiones en gran medida para centrarse en lo que el propone, esto lo demuestra el hecho de que en ningún momento nombró las palabras PP o Rajoy, así como tampoco dio excesivo chance a PSOE y Zapatero, desvinculación o hacerse un camino propio.

El mensaje, la oratoria, lo expuesto…todo es correcto, un mensaje de gran calado, pero aún así hay algo que pesa más y por lo que desde ayer ya en el discurso se nota que esta trabajando, recuperar la confianza. Se trata del gran reto y de la gran carrera de Rubalcaba hasta las elecciones para convencer a su electorado, y el de Izquierdas, que sus palabras no caen en saco roto, difícil tarea, ante un partido que sigue en el gobierno, en el que estaba hasta esta semana, llevando a cabo medidas contrarias en algunos casos a lo que el pretende llevar ahora en su programa. Se trata pues de un claro hándicap y de difícil solución, sino una encrucijada, pues si el gobierno toma las iniciativas de Rubalcaba como propias, dará argumentos a quienes piensan que Zapatero es un cadáver político que debe convocar ya mismo elecciones. Por contra, si nada de lo dicho por Rubalcaba se aplica ahora su credibilidad puede verse afectada ante la inoperancia y el castigo al gobierno del electorado.

De esa gestión que haga de la confianza depende el éxito del candidato, propuestas al #15m, a los desempleados, a mantener el sistema de sanidad, a reformas fiscales, nuevas exigencias a la banca. Su mensaje es conciliador, y busca arrastrar los electores que han huido por ese giro a políticas conservadoras del PSOE en plena crisis, lo extraño para muchos, y que no esperaban, es que ese giro de nuevo a la izquierda lo emprendiese tras el zapaterismo un hombre que lleva tantos años en diferentes gobiernos. Se trata pues, de nuevo, de confianza.

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